Todo pasó en una semana. Sam Altman, el cofundador y CEO de OpenAI, fue despedido por el consejo de administración. Y unos días después, firmó su regreso triunfal.

La razón detrás del despido no fue revelada, pero se especuló que había ocultado información al consejo sobre el desarrollo de ChatGPT, la plataforma de inteligencia artificial.

Caso de Sam Altman: Acción y reacción

La destitución de Altman provocó una ola de reacciones en el sector tecnológico, tanto de apoyo como de crítica. Algunos lo consideraron un visionario y un líder, mientras que otros lo acusaron de ser irresponsable y arrogante. 

Lo cierto es que Sam Altman es una figura clave en el ámbito de la inteligencia artificial, con una trayectoria que incluye la presidencia de Y Combinator, la exitosa aceleradora de startups. También es fundador de OpenAI junto con otros empresarios como Elon Musk, que dejó la compañía en 2018.

Apoyo de Microsoft y trampolín para volver

Tras su despido, Altman no tardó en encontrar un nuevo destino profesional. Microsoft le ofreció un puesto importante en un nuevo equipo de investigación avanzada de inteligencia artificial. Altman aceptó la oferta del gigante tecnológico que tiene una alianza estratégica con OpenAI y posee aproximadamente el 49% de sus acciones. Pero con una condición: que pudiera volver a OpenAI si se resolvía la situación con el consejo.

Y así fue. Tras una semana de negociaciones, Altman alcanzó un acuerdo con el nuevo consejo de administración, ahora con figuras como Bret Taylor, Larry Summers y Adam D’Angelo. 

Altman volverá a ser el CEO de OpenAI, pero con un rol más enfocado en la visión y la estrategia, mientras que el día a día de la empresa será dirigido por un nuevo director ejecutivo que será elegido próximamente.

Sam Altman es un líder carismático y respetado, que ha demostrado su capacidad para impulsar proyectos innovadores y ambiciosos. Su visión es crear una inteligencia artificial general que beneficie a la humanidad sin causar daños o ser controlada por una sola entidad.