La inteligencia artificial (IA) es vital en la transformación de los procesos empresariales. Desde impulsar los teléfonos inteligentes y aplicaciones hasta automatizar el servicio al cliente, la IA está dejando su huella en todas partes. 

Pero, ¿cómo está impactando la IA en el mundo empresarial y, más específicamente, en la gestión de procesos empresariales?

Durante décadas, las organizaciones han confiado en las metodologías de gestión, también conocidas como BPM. Con ellas han logrado diseñar, analizar y optimizar sus procesos con el objetivo de conseguir operaciones más fluidas y efectivas. 

La IA, sin duda alguna, está impulsando la mejora continua de estos procesos. Permite analizar datos de múltiples fuentes y correlacionarlos, identificando áreas de mejora en los procesos empresariales y sugiriendo optimizaciones.

IA y los procesos empresariales

La IA ofrece una visión más completa y objetiva de los procesos empresariales. A diferencia de los humanos, que pueden estar limitados por su experiencia y conocimientos previos, la IA evalúa toda la información disponible de manera imparcial. Esto garantiza que las decisiones se tomen basándose en una comprensión completa de los datos, minimizando los sesgos e interpretaciones subjetivas.

Las nuevas herramientas pueden analizar datos existentes de la empresa, como registros de transacciones o registros de actividades, identificando automáticamente los procesos existentes. Esto es especialmente útil en grandes corporaciones con multitud de procesos.

Más funciones de IA

La velocidad a la que se está desarrollando la tecnología de IA generativa, nos permite incluir nuevas funcionalidades. Por ejemplo, se espera que desempeñe un papel fundamental en la simplificación y aceleración del modelado de procesos. Mediante la creación de una interfaz de lenguaje natural, los usuarios podrán diseñar y editar diagramas de procesos de manera intuitiva.

La IA también puede revolucionar los esfuerzos de recursos humanos, sea cual sea el tamaño de la organización en particular. Lo hace actuando como una extensión para facilitar el flujo de trabajo y agilizar los procesos que, de otro modo, tardarían días o semanas. Las funciones que se pueden automatizar son diversas.

La simulación que permite la IA prepara escenarios no contemplados que puedan surgir de forma repentina —COVID-19, por ejemplo— y con ello ver las afectaciones en el ciclo de vida del proceso y cómo afrontarlas.

Sabemos que la IA está desempeñando un papel fundamental en la simplificación y aceleración del modelado de procesos, permitiendo a las organizaciones abordar proactivamente los desafíos y responder rápidamente a las oportunidades emergentes. Es el ayudante perfecto para la transformación digital de las empresas.